Morfología

Barra de exploración
[ Principal ] [ Arriba ] [ Morfología ] [ Estructuras Somáticas ] [ Composición de la pared celular ] [ Clasificación ] [ REINO HONGOS ] [ PHYCOMYCETES ] [ ASCOMYCETES ] [ HEMIASCOMYCETES ] [ REPRODUCCION EN LOS EUASCOMYCETES ] [ BASIDIOMYCETES ] [ HONGOS COMO PATOGENOS HUMANOS ] [ TRABAJO PRÁCTICO ] [ SEGURIDAD BIOLÓGICA EN EL LABORATORIO ] [ Bibliografía ]

Una espora (Gr. spora=semilla) es una unidad diminuta y simple; que se propaga sin un embrión y sirve para la producción de un nuevo individuo de la misma especie. Desde la espora empieza el desarrollo del hongo en forma filamentosa.
|
|
|
Fig. 1 Diversas formas de esporas
|
Las esporas (llamadas conidios, en algunos casos) de un hongo, están destinadas a la diseminación y reproducción, lo mismo que las semillas constituyen el medio de propagación de las plantas. Pueden constar de una sola célula o tener una estructura multicelular, consistiendo cada célula de una masa de protoplasma rodeada de una firme membrana. Las esporas de las distintas especies muestran variaciones considerables de tamaño, oscilando desde poco más de una micra en algunas especies de Penicillium hasta unas 200 micrones, las de mayor dimensión, en ciertas especies de Helminthosporium. Pero hasta las mayores esporas son lo suficientemente ligeras para poder ser transportadas a distancias considerables por las corrientes de aire, de modo que es raro encontrar la atmósfera libre de esporas de mohos lo mismo en el interior de un edificio que en el exterior.
Cuando se deposita una espora o conidio, si el medio ambiente no es favorable para su desarrollo, puede quedar en estado latente durante cierto tiempo, pero germinará tan pronto como la humedad relativa del aire sea lo bastante elevada (la cifra varía según las especies).
La primera fase
del desarrollo de una espora es la absorción de agua, con el aumento consiguiente de la misma. que se alargan rápidamente. Una espora unicelular puede dar origen a más de un filamento, mientras que en algunas esporas multicelulares cualquier célula puede desarrollar por su cuenta y hacer que broten de la superficie unos o más filamentos. Cada uno de estos filamentos se denomina HIFA (del griego Hyphe, tejido), estas aumentan su longitud mediante crecimiento apical, pero la mayoría de las partes del organismo son capaces de crecer y basta un disminuto fragmento para ser capaz de dar origen a un nuevo individuo. El conjunto de hifas, micelio (del gr. mykes, hongo, y elos, verruga). Algunas hifas se extienden por la superficie del substrato, otras pueden penetrar cierto grado en el mismo, según la contextura de éste, en tanto que otras sobresalen de la superficie, ofreciendo en algunos casos un aspecto velloso o esponjoso. Si disponen de una adecuada provisión de sustancias nutritivas y de la humedad suficiente los filamentos se extienden con rapidez y se ramifican repetidamente, de modo que llegan a cubrir la superficie del sustrato con una malla radiada de hifas.
Cuando se inicia el desarrollo de un moho, sea en un sustrato natural, en un producto manufacturado o en un medio de cultivo del laboratorio, hay un período inicial en el que nada se observa a simple vista. El tiempo necesario para que el crecimiento se haga visible varía entre algunas horas y varios días y depende de muchos factores, siendo los más importantes la especie del moho, la capacidad nutritiva del sustrato, la temperatura y la humedad relativa del aire. Cuando la colonia del moho (como se denomina corrientemente) se ha desarrollado lo suficiente como para que pueda verse con facilidad, el examen con una buena lupa o un microscopio de poco aumento mostrará la presencia de una red de filamentos delgados.
con el aumento consiguiente de la misma. que se alargan rápidamente. Una espora unicelular puede dar origen a más de un filamento, mientras que en algunas esporas multicelulares cualquier célula puede desarrollar por su cuenta y hacer que broten de la superficie unos o más filamentos. Cada uno de estos filamentos se denomina HIFA (del griego Hyphe, tejido), estas aumentan su longitud mediante crecimiento apical, pero la mayoría de las partes del organismo son capaces de crecer y basta un disminuto fragmento para ser capaz de dar origen a un nuevo individuo. El conjunto de hifas, micelio (del gr. mykes, hongo, y elos, verruga). Algunas hifas se extienden por la superficie del substrato, otras pueden penetrar cierto grado en el mismo, según la contextura de éste, en tanto que otras sobresalen de la superficie, ofreciendo en algunos casos un aspecto velloso o esponjoso. Si disponen de una adecuada provisión de sustancias nutritivas y de la humedad suficiente los filamentos se extienden con rapidez y se ramifican repetidamente, de modo que llegan a cubrir la superficie del sustrato con una malla radiada de hifas.
Cuando se inicia el desarrollo de un moho, sea en un sustrato natural, en un producto manufacturado o en un medio de cultivo del laboratorio, hay un período inicial en el que nada se observa a simple vista. El tiempo necesario para que el crecimiento se haga visible varía entre algunas horas y varios días y depende de muchos factores, siendo los más importantes la especie del moho, la capacidad nutritiva del sustrato, la temperatura y la humedad relativa del aire. Cuando la colonia del moho (como se denomina corrientemente) se ha desarrollado lo suficiente como para que pueda verse con facilidad, el examen con una buena lupa o un microscopio de poco aumento mostrará la presencia de una red de filamentos delgados.
con el aumento consiguiente de la misma. que se alargan rápidamente. Una espora unicelular puede dar origen a más de un filamento, mientras que en algunas esporas multicelulares cualquier célula puede desarrollar por su cuenta y hacer que broten de la superficie unos o más filamentos. Cada uno de estos filamentos se denomina HIFA (del griego Hyphe, tejido), estas aumentan su longitud mediante crecimiento apical, pero la mayoría de las partes del organismo son capaces de crecer y basta un disminuto fragmento para ser capaz de dar origen a un nuevo individuo. El conjunto de hifas, micelio (del gr. mykes, hongo, y elos, verruga). Algunas hifas se extienden por la superficie del substrato, otras pueden penetrar cierto grado en el mismo, según la contextura de éste, en tanto que otras sobresalen de la superficie, ofreciendo en algunos casos un aspecto velloso o esponjoso. Si disponen de una adecuada provisión de sustancias nutritivas y de la humedad suficiente los filamentos se extienden con rapidez y se ramifican repetidamente, de modo que llegan a cubrir la superficie del sustrato con una malla radiada de hifas.
Cuando se inicia el desarrollo de un moho, sea en un sustrato natural, en un producto manufacturado o en un medio de cultivo del laboratorio, hay un período inicial en el que nada se observa a simple vista. El tiempo necesario para que el crecimiento se haga visible varía entre algunas horas y varios días y depende de muchos factores, siendo los más importantes la especie del moho, la capacidad nutritiva del sustrato, la temperatura y la humedad relativa del aire. Cuando la colonia del moho (como se denomina corrientemente) se ha desarrollado lo suficiente como para que pueda verse con facilidad, el examen con una buena lupa o un microscopio de poco aumento mostrará la presencia de una red de filamentos delgados. Si el sustrato en que crece el moho es de escaso valor nutritivo, el micelio se desarrolla con lentitud y en general cambia poco de aspecto, a no ser que con el tiempo tienda a detenerse el crecimiento aéreo. Por el contrario, cuando se dispone de una cantidad adecuada de material nutritivo y las circunstancias ambientales son favorables, se observa un cambio gradual en el aspecto de la colonia, con frecuencia hay un cambio de color evidente que se manifiesta primero en la parte central y más vieja del micelio. El examen microscópico en esta fase hará patente la presencia de estructuras reproductoras, las cuales se distinguen fácilmente de las hifas ordinarias. Por ejemplo, el moho verde que se halla con frecuencia en el cuero (Penicillum) tiene hifas más o menos erectas que acaban en estructuras con aspecto de minúsculas escobillas y cuyas cerdas constan de largas cadenas de pequeñas esporas redondeadas. El moho de aspecto velloso que se encuentra en el pan (Rhizopus) lleva unos menudos ápices redondos y oscuros sobre hifas erectas, y si uno de ellos se rompe en el portaobjetos de un microscopio se verá que está lleno de pequeñas esporas ovales. El moho que se observa muchas veces en las mermeladas (Aspergillus) produce esporas de dos clases: unas, dispuestas en cadenas radiales, se originan en los extremos superiores de hifas erectas., otras, encerradas en cuerpos esféricos amarillos, son lo bastante grandes para poderse ver sin necesidad de lentes. Otros mohos esporulan de maneras diferentes, pero las esporas, cualquiera que sea su aspecto, casi siempre se distinguen con facilidad del micelio.
|
|
|
Scopulariopsis
brevicaulis
|
Penicillium
chrysogenum |
Aspergillus
fumigatus |
|
Fig. 2. Diferentes estructuras reproductivas
|
Con frecuencia las ramas de una hifa se funden con las de otra. Esta disposición facilita el transporte rápido de sustancias nutritivas a los lugares donde sean más necesarias. La fusión de las hifas entre sí se llama anastomosis
(del griego ana, espalda, y stoma, boca). Cuando el micelio ha alcanzado cierto tamaño, o sea cuando su capacidad de asimilación se ha desarrollado lo suficiente, comienzan a aparecer algunas hifas especializadas que finalmente producen esporas dispuestas a reanudar el ciclo. En muchos mohos las esporas se hallan en un principio en las partes centrales y más viejas del micelio, extendiéndose la zona de fructificación gradualmente hacia la periferia pero quedando siempre una pequeña zona estéril en el borde
micelial.
|
|