Clasificación

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El micelio puede ser incoloro, de tonos brillantes o entre pardo oscuro y casi negro, las hifas de diámetro medio variable y los pigmentos característicos pueden segregarse y aparecer en las hifas en forma nodular o incluso como cristales. Sin embargo, por las diferencias pocas veces son suficientes como para que un hongo pueda reconocerse y clasificarse basándose tan solo en sus características miceliales. Las esporas de las distintas especies muestran entre sí mayor diversidad y a la vez son de tamaño, forma y color más constantes dentro de una misma especie. Por esta razón, todos los sistemas de clasificación se basan principalmente en los modos de esporulación y en las particularidades de las mismas esporas.
Antes de entrar en el estudio de las distintas clases de hongos conviene definir una serie de términos que se usan en la descripción de las esporas y estructuras de fructificación. La palabra espora se emplea en dos acepciones diferentes. La mayoría de los micólogos llaman esporas a toda clase de células diferenciadas que se forman dentro o sobre órganos especiales o bien se desprenden de los mismos que por supuesto están destinadas a la propagación v diseminación de la especie. No obstante, algunos reservan el término para el producto de lo que equivale a un proceso sexual. La índole sexual de la producción de esporas puede ser evidente, como sucede en los Oomycetes v Zygomycetes; pero en otros casos es oscura solamente se ha esclarecido mediante estudios citológicos. No obstante, la presencia de cuerpos reproductores o esporóforos que producen regularmente un número definido de esporas, en general un múltiplo de dos, es un dato mas que suficiente para suponer que se trata de un proceso sexual.
Las esporas asexuales son de formas diversas, nacen en esporóforos de múltiples típos y a diferencia de las esporas sexuales, se producen en numero indefinido. Incluso en los órdenes de hongos que se han clasificado originariamente según las características de sus esporas sexuales, el modo de presentación, tamaño, forma y marcas de sus esporas accesorias (asexuales) tiene mucha importancia taxonómica y más aún si nos referimos al inmenso grupo de los Hongos Imperfectos que comprende la mayor parte de los mohos comunes, en los que ésta es la única clase de esporas por consiguiente, constituye la única estructura en que poder basar un sistema de clasificación.
La siguiente relación engloba casi todos los términos especiales que se emplean para designar las distintas clases de esporas v esporóforos.
Acérvulo (dim. del lat. acervus, cúmulo). Estructura característica de los Melanconiales. Los hongos de este orden, parásitos de las plantas, atraviesan la cutícula del huésped y producen una masa blanda de conidióforos que a veces se acompañan de hifas duras estériles llamadas setas.
Apotecio
(del gr. apo, lejos de, y theke, receptáculo). Estructura en forma de copa ancha, en cuyo interior se encuentran, apretadas entre si, numerosas ascas de forma cilíndrica o claviformes. El nombre significa que no se trata de un verdadero receptáculo, puesto que está ampliamente abierto.
Asca (del gr. askos, saco de piel). Estructura característica de los Ascomycetes y que se encuentra sólo en ellos. Es un saco de paredes finas que contiene esporas. El número de éstas en cada asca es corrientemente de ocho; pero en algunos casos es otro multiplo de dos. En los Ascomycetes inferiores el asca es redondeada, con las esporas estrechamente apretadas en su interior, mientras que en las especies más diferenciadas es cilíndrica o claviforme y las esporas aparecen dispuestas en una o dos hileras.
Basidio (del gr. basis, pedestal, y eidos, semejante). Órgano característico de la clase
Basiodiomycetes. En los ejemplares superiores, o sea las distintas clases de setas, es una célula más ancha en el extremo superior que en la base y con cuatro finas proyecciones
(esterigmas), cada una de las cuales lleva una espora. En el basidio es donde se funden los dos núcleos de «sexo» opuesto, siguiendo a la fusión dos divisiones sucesivas para dar lugar a cuatro núcleos hijos que entran a formar parte de sendas esporas.
Clamidospora (del gr. chlamys, clámide, capa). Espora protegida por una pared gruesa, formada por hinchazón y engrosamiento de pequeñas células independientes que se encuentran en hifas vegetativas sumergidas o aéreas o incluso en conidios
multiseptados, como los de la especie Fusarium.
Conidióforo (de conidium y el gr. foreo, llevar). Hifa especializada que lleva
conidios, bien en el ápice o, menos frecuentemente, a lo largo de ella. En algunos géneros el conidióforo acaba en una serie de ramificaciones, dispuestas según un patrón más o menos definido, en las que lleva los
conidios.
Conidio (del gr. konis, polvo, y eidos, semejante). El término se aplica a menudo a diversos tipos de esporas asexuales; pero algunos autores lo restringen a las esporas que se separan sucesivamente de las
«fiálides».
Coremio (del gr. korema, escobilla). Haz compacto y erecto de conidióforos. Estos pueden ser de longitud diferente, más o menos cilíndricos y revestidos de esporas en casi toda su extensión; o pueden ser de longitud
aproximadamente igual, en cuyo caso el coremio tiene un tallo patente y una cabeza esporófora.
Oidios. El término se emplea por lo común sólo en plural. (Oidio, en singular, se refiere a una especie de hongos). En ciertos hongos algunas partes del micelio forman series compactas de células cortas que pueden conservar su forma rectangular que pueden redondearse para asemejar rosarios. El micelio se rompe en los septos, y los fragmentos, llamados
oidios, actúan como esporas.
Peritecio (del gr. peri, en torno a, y theke, receptáculo). Estructura que se halla en la mayor parte de los
Ascomycetes, consistente en un receptáculo en el que se producen las ascas, a menudo en gran cantidad. El peritecio puede ser irregularmente esférico y romperse en la madurez, liberando las esporas, o con más frecuencia, en forma de botella, expulsando las esporas a través del cuello.
Fialide (del gr. phiale, pomo, y eidos, semejante). Célula terminal y muy especializada de un conidióforo o más raramente el mismo conidióforo, de forma poco más o menos de botella que se alarga en su extremo superior, pero de la que se van separando sucesivamente los
conidios, de modo que la longitud de la célula permanece sensiblemente constante. Las fiálides se llaman con frecuencia
esterigmas; pero la palabra debe reservarse para un tipo de estructuras muy diferentes, las proyecciones esporóforas de los basidios.
Picnidio (del gr. pyknos, compacto). Estructura reproductora que recuerda un
peritecio, de forma de botella o algo irregular; en general, de tamaño fácilmente visible. A diferencia de los
peritecios, los picnidios no contienen ascas, sino que están revestidos de conidióforos muy cortos. Cuando se rompe el picnidio libera una masa irregular de esporas
Esclerotio (del gr. skleros, duro). No esporas ni esporóforos, sino masas compactas de micelio, a menudo muy duras, cuyo tamaño varía en los mohos desde una fracción de milímetro a varios mm de diámetro. Algunos hongos superiores producen esclerotios mucho mayores.
Esporangiolo. Esporangio pequeño que contiene pocas esporas.
Esporangio (del gr. angeion, vaso). Receptáculo cerrado, generalmente redondo o
piriforme, en el extremo superior de un tallo (esporangióforo) y que contiene un número indefinido de esporas. Los únicos mohos que producen esporas en esporangios son los Mucorales.
Esporodoquio (del gr. docheion, receptáculo). Haz de condióforos, de forma almohadillada, estrechamente apiñados. En realidad es un tipo de coremio en el cual los conidióforos son demasiado cortos para formar un tallo.
Esporóforo (del gr. phoreo, llevar). Cualquier estructura portadora de esporas. Los esporangióforos y conidióforos pueden servir de ejemplo.
Esterigma. Véase basidios.
Estroma (del gr. stroma, lecho). Se trata, como puede verse en los cultivos de laboratorio, de una capa gelatinosa o coriácea que cubre la superficie del medio y que lleva las esporas en conidióforos muy cortos o enclavados en los peritecios o
picnidios.
Sinemas (del gr, syn, junto a, y nema, hilo). Muy semejante a un
coremio. El término se emplea también al referirse a asociaciones de conidióforos de forma menos definida que un coremio verdadero.
En los cuadros de clasificación propuestos en las publicaciones corrientes sobre micologia sistemática, hay algunas, diferencias de detalle; pero existe un acuerdo general en cuanto a las principales subdivisiones de los Eumycetes.